Perfecto. Yo tengo la culpa de todo y yo soy la mala. Pues ya está. No os preocupéis que pronto os libraréis de mí de nuevo.
Aggg! Es que no es justo. Tú me gritas y me das ordenes para consolarme (lo único que haces es que la pena se convierta en rabia), y yo hago una comparación (según tú) y la que tiene todo el derecho a enfadarse eres tú.
Vaya verano de mierda.Necesito escapar de aquí.