Quizás sea porque hoy he visto el último capítulo de Cómo Conocí a Vuestra Madre, o porque he visto Perdona si te llamo amor, o por la nostalgia que estoy sintiendo estos días tras haber acabado las prácticas, no sé, pero el caso es que siento ansiedad de tenerte lejos.
Haces que sienta mil cosas cuando estoy contigo, que el resto del mundo desaparezca y que no me importe. Haces que me despierte con una sonrisa y que me duerma tranquila y feliz.
Te quiero tanto que es imposible explicarlo, incluso de demostrarlo. Siento la necesidad de que estés dentro de mí, mientras nuestros labios se juntan o nos miramos a los ojos, que dicen todo sin palabras. Pero incluso así, no es suficiente. Lo que realmente necesito es que no existiesen las barreras corporales, sino que fuésemos capaces de fusionarnos y ser un solo uno.
Disfruto de la belleza de tu cuerpo, de tu respiración en mi cuello, de tus caricias por todo mi cuerpo, de tus suspiros...de ti...
Y tras casi siete años, sigues quedándome sin aliento, siguen saliendo mariposas en mi estómago, se me para el corazón y me sale una sonrisa tonta cada vez que te veo o te huelo...Si te huelo, te busco desesperadamente para poder verte. Si te veo, me acerco para abrazarte. Si te abrazo, busco tus labios para quererte. Si te beso, todo se desvanece a nuestro alrededor, y solo estamos lo verdaderamente importante: TÚ Y YO
