Hay un tema que me toca enormemente la moral: el aborto. Ya está bien de que decidan por nosotras. ¿Qué pasa? ¿Las mujeres somos unas inútiles y no sabemos lo que hacemos? Ya es suficiente, basta ya de creer que estáis por encima de nosotras. Ya está bien de que la Iglesia opine sobre ello, ¿acaso os permiten ser padres? ¡Qué sabréis vosotros! Luego bien que la Iglesia margina a madres solteras. Basta ya de tanta hipocresía. A ver si os entra en la cabeza que el aborto no se usa como una aspirina, se usa en situaciones límite. Y que es imprescindible una buena educación sexual que, hasta ahora, es inexistente. Que os entre en la cabeza que prohibir el aborto, no acabará con él. El aborto va a seguir siempre, lo único que cambiarán serán las condiciones en las que se haga, poniendo en peligro la vida de la mujer.
martes, 14 de abril de 2015
domingo, 12 de abril de 2015
Lluvia
Y volver a mojarme bajo la lluvia, volver a sentir caer el agua fría sobre mi, gota a gota, sin saber donde caerá la siguiente, siguiendo el libre albedrío de la naturaleza.
Primavera
¿A qué esperas para sacar la sonrisa? La vida se escapa en estos días tristes. Ya no hay excusa, ¡que el sol ha salido! Vuelve a soñar, a montarte películas absurdas que acaben en trípticos hablando sobre terapias de risoterapia, a hacer el tonto delante de una cámara, a saltar, a jugar, a dejar mensajes con bromas en un contestador para que lo oigan tras varios días, a hacer cosquillas, a pegar collejas (indoloras pero muy sonoras) a echar esa mirada de complicidad, a poner apodos cariñosos, a comerte una pluma en vez de soplarla, a hacer cualquier cosa y echarle la culpa a la astenia, a sentarte en un banco y hablar con total sinceridad, a poder estar en silencio con otra persona sin sentirse incómodo, a ir a conciertos de gente que ni conoces, a llamar pijo a tu amigo punky, a reírte del platito de macarrones, a ver las estrellas en el campo de fútbol, a estar hasta las tantas en una terraza hablando de temas absurdos, a que te dé la risa floja con dos octavas más agudas que tu risa normal, a caerte de la cama, a escuchar en bucle una canción chundera, a dormir en la rampa de un parking sobre una botella de coca cola, A VOLVER A SER TÚ
Ese ser
Hay momentos que se hacen un poco más cuesta arriba de lo normal. Es difícil tratar de ser fuerte durante 24 horas. Llegas a casa y ahí estás, sola. Sola con tus pensamientos. Si por lo menos echasen algo bueno en la tele...pero no...y tu mente te absorbe, te lleva a esos recuerdos imposibles de borrar. Te trae esa sonrisa, esa mirada y justo en ese momento...te cagas en tu mente por volver a traer ese sentimiento a tu estómago. Esas mariposas, esas ganas de un abrazo que nadie te puede dar. Dios, si tuvieses aunque sea ese peluche blandito...y de repente una pregunta sale de dentro, como si estuviese preparada desde hace tiempo, aguardando al momento justo para hacer más daño: "¿hace cuánto que no tocas a nadie?". Ni siquiera un roce...y lo peor es que no sabes a ciencia cierta cual es la respuesta. Y te vuelves a cagar en tus pensamientos. Y mientras, ese ser dentro de ti, sonríe malignamente porque sabe perfectamente que ha dado donde duele. Sabe que el tiempo que estuvo callado, ha merecido la pena para saltar el bombazo justo ahora. Y se va, sonriendo, a preparar la siguiente y a aguardar, de nuevo, ese momento exacto.