Este fin de semana ha sido uno de esos que mucha gente no va a olvidar (como todos), pero éste ha sido especial para gente de mi alrededor.
El sujeto A es un chico normal y corriente. Amigo de la infancia. Nos hemos visto crecer mutuamente. La primera vez que besó a una chica fue a mí, fruto de una borrachera. Eso nos unió bastante como amigos. Pues bien, A se ha convertido en hombre, y nada más y nada menos que con mi antigua compañera de habitación.
La sujeto B es una chica enamoradiza...pero de quién no debe. Estaba pasando una mala racha y decidió irse a pasar el finde a su casa. Y hoy ha llegado con una sonrisa en la cara. ¿El motivo? Se ha tirado a su ex.
La sujeto C es una chica extrovertida y sensible. Lleva cuatro años con su novio, aunque él no la valora lo suficiente. Aprovechando de que este finde su novio estaba en Bruselas, se planteó muchas cosas sobre la relación, y decidió quedar con un chico amigo suyo desde hace poco tiempo. Entre ellos no pasó nada físico, pero estuvieron hablando de que podría pasar, siempre y cuando ella quisiera algo serio. La consecuencia de esto: dejó al novio, porque se dio cuenta que no lo quería.
La sujeto D es otra amiga de la infancia. Nunca nos hemos separado y hemos pasado muchas cosas juntas. Ella era incapaz de olvidarse de su ex aunque lo intentara con todas sus fuerzas y aunque estuviera con otros chicos. Él, igual. Pero la distancia hacía que les diera miedo volver a intentarlo por si volvía a salir mal. El sábado ella me dijo que él se había liado con otra chica. Ella estaba triste (como es natural). Hoy me ha dicho que han vuelto.
Y los sujetos E y F son una pareja que se quieren mucho. A todos les pilló de improviso su relación pero ya no saben ver a uno sin el otro. Este finde, se fueron a ver a sus padres y el domingo regresaron a Madrid. En el tren, sin saber cómo, él empezó a tontear y ella la siguió. Se quedaron los dos con el calentón.
Y yo estoy aquí asimilando toda la información.
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