Es imposible no pensar en ella el día de la lotería. Siempre madrugaba, se sentaba en el sofá de frente a la tele y llenaba toda la camilla de décimos y participaciones. Al lado, un papel y un boli y apuntaba los premios gordos, aunque algunos no los piyaba enteros. Ese día, nadie hacía las cosas de casa hasta que se acabara el sorteo, si quería desayunar me tenía que buscar la vida, porque ella no se iba a mover, no sea que saliera el gordo. Y eso no acababa ahí, al día siguiente había que llevarla la lista y se ponía a mirarla.
Su vida estuvo marcada por este día hasta el final. Fue el 22 de diciembre del 2005 cuando la dijeron que no había nada que hacer con su vida. No había ninguna solución e iba a morir.
Que injusto es, toda su vida deseando que llegara el día 22 y fue en ese día cuando todas las esperanzas murieron.
Sensi, este es tu día. Más que el 19 de agosto. Más que el 6 de diciembre. Más que los demás 365 días restantes. Sigues presente en todos nosotros.
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