Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas. Quizás sea porque
pretendemos que todo sea como la primera vez y nos dedicamos a comparar
cada momento y cada detalle. Cuando lo que realmente deberíamos hacer es
disfrutar y crear nuevos recuerdos en ese sitio. Y sí, también recordar
esos buenos momentos vividos, pero siendo conscientes de que nada se
puede repetir. Solo cuando consigues tener ese balance, es cuando
empiezas a vivir.
No merece la pena perder el tiempo lamentándose.
Siempre hay una persona a nuestro lado a la que merece la pena conocer,
alguien que te puede aportar algo.
Así que, abre los ojos, observa, escucha, mira, siente y vive.

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